¡que te ruegue quien te quiera!
Pablo Bondi
Texto curatorial de Germán Paley
¡QUE TE RUEGUE QUIEN TE QUIERA!
de Pablo Bondi
I.
“Todas estas imágenes son registros de mi celular. Le saco fotos a lo que veo, a lo que me gusta, a lo que puede ser una pintura.
Mi celular guarda postales de experiencia: los diferentes tonos del pulque, reflejos del Centro, Frida y porro, neones que hablan, bodegones contemporáneos en la mesa de chela, la espalda como patrón (o, mejor aún, la espalda del patrón), obviamente vaqueros, capturas de app de ligue, cositas que pasan desapercibidas…
Me gusta ver mis fotos cuando no tengo wifi, suele pasarme a menudo, entonces me dedico a ver lo que ví y de ahí sale lo que pinto, un carrete de lo vivido, lo que sucede a la noche, lo que me identifica.
Postales de mi México. No hay ficción pero sí mucha fantasía.”
II.
La cantina como lugar seguro.
Barbas, espaldas anchas, pechos peludos,
en comodidad y búsqueda libre.
Cuerpos mayores sin la tiranía de la pose.
Como un altar, cada detalle impone su magia:
ornamentos baratos en composiciones domésticas,
racimos de globos vistiendo el techo,
como una fiesta familiar
o la celebración del rebaño elegido.
La hipnotización al ritmo de los corridos,
tal vez, una balada
que brota de la rockola
inundando la atmósfera libre de rezos,
una iglesia en la que se puede beber:
la chela riega los encuentros.
Y yo observo y converso,
también procuro besos.
III.
¿Qué es la vida?
Lo que nos pasa o lo que se nos pasa.
Agarro el pincel para ir a contrapelo de la inercia acumuladora.
Buceo el archivo para recuperar el encantamiento del pulso,
de la risa, la palabra compartida, la cruda, la intriga,
el paisaje, lo inentendible, las salidas,
la conquista, los brindis, el presente,
como regalo visual.
Eso que se esconde en mi carrete.