W.C.
Karl Frías García Curaduría de Rojo Génesis
29 de enero al
En el contexto del arte contemporáneo mexicano, donde algunas de las prácticas artísticas de lo trans han encontrado en los espacios, W.C la muestra se inscribe en una investigación artística en torno al cuerpo transmasculino entendido como materia plástica, fasciación y en constante negociación con los dispositivos arquitectónicos y sociales que regulan su sostenibilidad material.
A través de dibujo, escultura, instalación, pintura y fotografía, Frías aborda la transformación corporal no como tránsito lineal, sino como condición permanente. Su práctica dialoga con el fenómeno biológico de la fasciación vegetal, en el marco del paisaje urbano, particularmente en los cactus, donde el crecimiento se desborda de su eje “natural” debido a alteraciones genéticas, ambientales o traumáticas. Esta anomalía orgánica se convierte en una metáfora material del cuerpo transmasculino: un cuerpo que crece fuera de la forma esperada, adaptándose y persistiendo en contextos que no fueron diseñados para su existencia.
El título W.C fragmenta la lectura funcional del signo y activa el baño público como espacio liminal, situado entre lo íntimo y lo colectivo y frente a dos narrativas persistentes cuando hablamos de este espacio: la estética homosexual y la narrativa del histórico pánico moral hacia mujeres trans en la que se han abierto múltiples conversaciones y tensiones dentro las instituciones de derechos humanos. En este sentido, la exposición se distancia deliberadamente de los discursos de estos ejes, no porque no sean relevantes, sino porque estamos frente a otra práctica para situarse en una lectura estética de la experiencia: el baño como lugar de exposición, vigilancia, encuentro y desbordamiento plástico.
En su totalidad, W. C para mi, se inscribe además de en otra fase del trabajo del artista, en una generación del arte contemporáneo mexicano que entiende la experiencia de la masculinidad y la carne como método estético. La obra de Karl Frías García propone entonces pensar el cuerpo transmasculino como un territorio definitivamente donde la carne siempre está en tensión con los espacios que lo intentan contener.
Rojo Génesis 2026
