Mientras el dragón duerme

Mariana Palacios Matos
Acompañamiento curatorial de Paloma Contreras Lomas

del 9 de abril al 20 de mayo

En “Mientras el dragón duerme” podemos observar una escenografía pelífera en donde quizás lo más sencillo sea imaginarnos el punto de vista de la artista siendo adolescente. Tendida en las texturas suaves de su alcoba, dentro de un castillo de cojines y pósters. Ahí, en la soledad que otorga el cuarto propio familiar, Mariana construyó distintos prismas alrededor del futuro, depositados en seres fantásticos montados en íconos pop dosmileros, que le mostraron posibilidades de una existencia más suave y tierna.  En esta muestra se invocan distintos espíritus: tías que bordan manteles para mesas miniatura que sostienen objetos sin intención, artículos del hogar que observan secretos de familia y sueños juveniles de color rosa, amistades que se antojan eternas, flecos al estilo emo, gloss, delineador negro y muchísimo pelo, simulando una arquitectura doméstica de cualquier living clasemediero mexicano, pero que no deja albergar algo fuera de lugar. Ahí, surge la misma extrañeza que nos susurra que estamos viendo algo familiar, pero que también, sin previo aviso, puede llevarnos a una dimensión desconocida dentro del sillón de la tele o del buró del recibidor.

La instalación de Palacios propone nostalgias donde la realidad era menos complicada, pero igualmente terrorífica. Horror que subyace bajo la bola de pelos que se atasca en la bañera, los que te obliga tu mamá a sacar de la coladera y que con suerte no traerán consigo algún demonio de la cañería. Ése mismo pelaje fue el que Mariana bajo su ritual de estética de la colonia, acondicionó, alisó y trenzó para mostrarnos su propia economía de los secretos, los cuales se convirtieron en adornos de casa que desbordan cursilería, pero que también contemplan en silencio cómplice. Ésta es la simulación de algunos artefactos de aquél cuarto infantil que deviene en púber, de una cotidianeidad que nos asfixia, pero quizás el último lugar donde nos sentimos con la posibilidad de soñar.

Lo bello es estremecedor.

Primavera 2026, Paloma Contreras Lomas