(Li)temia


(Li)temia

lucia r​

Del 15 de mayo al 15 de junio​

(Li)temia es un proyecto de investigación artística que indaga en las complejas redes de relación del litio (Li) abordándolo tanto como recurso energético clave como sustancia psicofarmacológica.

(Li)temia es es una investigación artística que se origina en la experiencia encarnada de la artista como usuaria de litio, tanto en su forma salina — farmacológica — como en su función energética en la activación de tecnologías móviles. Desde esta intersección entre lo íntimo y lo técnico, la obra despliega un mapa de relaciones entre cuerpos humanos y más-que-humanos, problematizando las lógicas de funcionalidad que atraviesan subjetividades, minerales y territorios en el contexto contemporáneo.

Litemia .01 es el primer gesto de este proceso, una indagación afectiva y material que aborda al litio como contenedor falible, oscilando entre sostén y toxicidad, energía y agotamiento, solución y consecuencia. Estas tensiones resuenan también en su explotación a gran escala, inscribiendo al litio como parte de redes más amplias de significación y poder.

 
 
Lucía r
 

Es artista sonora y visual cuya práctica explora los ensamblajes entre cuerpos humanos, no-humanos y más-que-humanos desde una dimensión político-afectiva. Trabaja con materialidades que considera cuerpos en sí mismos—arcilla, residuos tecnológicos, minerales— no para dominarlas, sino para sostener el encuentro con su agencia y dejar que devengan formas como esculturas, acciones, instalaciones o piezas sonoras.

Su práctica propone modos de estar-con que cuestionan los binarios hegemónicos y habitan la fragilidad como potencia. Investiga desde lo intersensorial, lo menor y lo sutil como zonas de resistencia, desaprendizaje y cuidado.

Desde ahí, ha creado proyectos como Corpoareas —sesiones de experimentación intersensorial— y Litemia, una indagación en torno al litio como elemento que atraviesa dispositivos tecnológicos, psicofármacos, cuerpos y territorios.

Se formó en ciencias sociales (Licenciatura en Economía, CIDE) para luego encontrar en las prácticas artísticas un nuevo lenguaje (Maestría en Investigación Artística, UNAM). Ha realizado estancias de investigación en la Universidad de Barcelona y el centro ANDLAB (Portugal), donde desarrolló asociación de acariciar lo acariciable (a:a:a), una serie de acciones en torno a la caricia como forma de resistencia. En 2024 fue seleccionada como Joven Creadora del Sistema de Apoyos a la Creación para desarrolllar su proyecto Litemia.

C’est moi, c’est nous

C'est moi, c'est nous

3 de abril - 5 mayo

Fotos de Diego Lomelí

Bienvenidxs a C’est Nous

Hoy nos encontramos en Salón Silicón, un espacio de resistencia y expresión, para celebrar la fusión entre la música, el arte y la comunidad. Esta exposición, C’est Nous, es un tributo a la esencia de la colectividad trans, a la reimaginación de la obra musical a través de la mirada de grandes artistas.

Zemmoa, mi amiga, mi cómplice, mi hermana del alma. He tenido el privilegio de vivir de cerca su proceso creativo, de compartir con ella no solo el arte, sino la vida misma. Muy pocas personas conocen su temperamento, muy pocas sabemos cómo nos atrapa en algo que yo llamo El Bucle, un laberinto de su mundo donde entrar es un riesgo y salir no siempre es opción. Pero quienes nos atrevemos, descubrimos un universo magnético, complejo y profundamente hermoso.

Zemmoa lleva ya mucho tiempo en la industria musical, siendo un claro ejemplo de cómo reinventarse constantemente. Su carrera es un testimonio de valentía y resiliencia en una industria mayoritariamente dirigida por hombres y marcada por el machismo. Ella ha abierto camino para muchas de nosotras, artistas trans, que hoy podemos hacer música sin miedo, sin restricciones. Su presencia, su música, su ser, se han convertido en un referente esencial para las nuevas generaciones de artistas trans emergentes.

Sus canciones, especialmente Mio Gladiatore y Queriéndonos Bien, resuenan en lo más profundo de mí, porque sé de dónde vienen, porque he sentido la tristeza del desamor que las inspira, el dolor sincero que se transforma en melodía y letra. Su música es un espejo donde se reflejan nuestras emociones más crudas y, al mismo tiempo, un bálsamo para sanarlas. Muchas veces he viajado en moto escuchando su música como si fuera mía, sintiéndola recorrerme la piel y llenando el aire con su voz, con su historia, con nuestra historia.

El ZEMMPORIO  es una combinación perfecta entre lo amargo, lo dulce y lo salado, como los tacos al pastor que tanto compartimos después de largas noches de conversación y creación. Cada acorde, cada palabra, lleva consigo el peso de experiencias reales, de amores perdidos y reconstruidos, de risas que se mezclan con lágrimas, de una sensibilidad que convierte el dolor en belleza.

Su sexto álbum, C’est Moi, compuesto por trece canciones, no solo refleja su viaje personal y artístico, sino que también toca fibras profundas en quienes la escuchamos. Y aquí, en este espacio, su música trasciende lo sonoro para convertirse en algo tangible, interpretado por el talento de artistas trans que han encontrado en su obra un eco de sus propias historias.

 

Fotos de Diego Lomelí

C’est Nous no es una mera traducción visual del álbum; es una conversación entre disciplinas, una reinterpretación que refuerza la importancia de la comunidad. Las trece piezas aquí reunidas no sólo dialogan con los tracks de Zemmoa, sino que también nos invitan a mirar más allá de las fronteras de la música, hacia un universo de sensibilidades y relatos diversos.

Para ello, contamos con la participación de artistas trans internacionales cuya obra amplifica el mensaje de este proyecto: Amanda Lepore, Antía R. Alanis, Juni Aranda, Karl Frías García, María Ponce, Martine Gutiérrez, Mili Herrera, Pau S. Pescador, Rojo Génesis, Seba Calfuqueo, Sofía Moreno, Terry Holiday y, por supuesto, Zemmoa.

Estamos aquí, en Salón Silicón, una galería que, más que un espacio expositivo, es un hogar para el arte transgresor, disidente y profundamente honesto. Un lugar donde la creatividad es un acto político y donde la comunidad se refuerza con cada pieza, con cada encuentro.

Que esta exposición sea un reflejo de nuestra fuerza colectiva, un recordatorio de que el arte es una herramienta de transformación y que, al final del día, no somos solo individuos creando en soledad: somos nosotrxs, C’est Nous.

Un silbido de la Bruja de Texcoco. 

¡VIVA LA JOTILENCIA!

info@salonsilicon.com

Tehuantepec 223, Roma Sur, Cuauhtémoc, 06760, Ciudad de México, CDMX

Martes a Viernes: 12:00 – 6:00 pm
Sábado:12:00 – 3:00 pm

Welcome to the dollhouse

Welcome to the dollhouse

Sandra Blow y Romeo Gomez López

Del 16 de febrero al 29 de Marzo

Por Carlos Didjazaá

“A mí me gusta lo que te disgusta. A mí me gusta lo que a ti te asusta”.
-Lolita de la Colina

“Todo el mundo me dice que era Dawn Wiener… hasta Cindy Crawford”, dice Todd Solondz al
recordar la recepción de su segunda película, Welcome to the Dollhouse. La cual narra la historia
de Dawn Wiener, una puberta que se siente profundamente alienada, incómoda, excluida y fea, y
el doloroso ritual de paso que tiene que hacer para volverse una persona más o menos adaptada a
su entorno. En cierto modo, sí: todo el mundo es Dawn Wiener.

En el gran esquema de las cosas, a nadie le gusta ser adolescente, y en particular, a nadie le gusta
lo mismo que a ellos, o al menos no quieren admitirlo. El placer puberto es un placer amonestado.
Solo hace falta ver la gramática que existe al respecto de sus gustos: “placer culposo”. En cambio,
una buena parte de los placeres adultos recibe un nombre menos inculpatorio, pero más
deprimente: “gusto adquirido”. Es decir, tuviste que ignorar mucho de lo que eres para
convencerte de que te gustan algunas cosas que les gustan a otros: fumar, hacer yoga, tomar café.
La mayoría de la gente le llama a eso “madurar”.

 

Las obras de Sandra Blow y Romeo Gómez López se encuentran al filo de los placeres instantáneos
de la adolescencia y los placeres adquiridos de la adultez. El efecto se logra al mostrar todo lo que
quieren, todo lo que les gusta, al mismo tiempo y de manera caprichosa: comida chatarra y medias
de red, ídolos pop y sus anos, pelos, pulpos, criminales, pezoneras, tenis y tacones, pole dance y
arte contemporáneo.

La combinación de todos estos elementos en un solo instante, en una sola obra, es una buena
representación de aquello que, en palabras de Andrea Long Chu, constituye “la naturaleza gratuita
y vana del deseo; el infinito deseo de desear”. El resultado es una serie de imágenes inquietantes,
retorcidas, extrañas: queer, en el sentido más ortodoxo del término. Aquel que engloba todo lo
divertido, todo lo interesante, todo lo que se supone que hay que hacer de lado para convertirse
en un adulto más o menos bien integrado.

En La Noción de Gasto, Georges Bataille hace una propuesta interesante para llevar una vida
contrapuesta a la convención, acaso cercana a lo que aquí se expone; él explicaba: “El delirio
propio de la fiesta se asocia lo mismo a las hecatombes de patrimonio que a los dones acumulados
con la intención de maravillar y sobresalir”. De acuerdo con su sistema, la única ganancia posible
es perderlo todo en un derroche fasto: el dinero, el sentido, la inteligibilidad; ese imperativo que
consume nuestras vidas a razón de explicaciones. Tanto Blow como Gómez López nos invitan a
aventurarnos al otro lado de la norma sin discursos edificantes, sin lecciones, sin exigencias.

Bienvenidas a la casa de las muñecas.