El titulo “El deseo opaca la luz” proviene del dominio alanbalthazar.tumblr; es una frase que Pepx Romero y yo encontramos mientras hurgábamos en los últimos vestigios del trabajo fotográfico publicado por Alan Balthazar. En esta plataforma, Alan acompañaba sus fotografías de frases cortas a manera de pie de foto, como la que hoy da nombre a esta exhibición, la primera muestra individual de la artista realizada después de su muerte en el 2017 por complicaciones relacionadas con el vih.
La exhibición consiste en una serie de fotogramas de un mismo negativo en el cual Alan realizó múltiples exposiciones, en un verdadero estudio experimental de iluminación y color. El resultado es una especie de alquimia de imágenes. Como buen alquimista, Alan se valía de experimentos y trucos para descubrir nuevos estados matéricos y lumínicos: un “horizonte cromático” donde se hacen indivisibles las formas y los colores, los cuerpos y las sombras. Por eso se incluyen las perforaciones e información del film, con el fin de mostrar todo el potencial que Alan intuía en la imagen.
En vida, Alan Balthazar fue reconocida como una figura icónica de la entonces naciente escena nocturna queer de la CDMX. Fue actriz, performer, modelo y DJ, facetas desarrolladas siempre a la par de su pasión por las cámaras analógicas, lo cual le llevó a producir una justa cantidad de imágenes. A pesar de la genialidad detrás de la lente, muy pocas de estas imágenes vieron la luz. Edmundo Rivas, quien posa para estas obras, nos compartió que en su momento solamente vio un par de fotos que Alan le enseñó, confirmando lo celoso que era de su trabajo y el cuidado sumamente hermético que ponía en sus imágenes.
Es complicado sumergirse en el archivo de alguien que ya no está vivo; revisar durante horas los negativos, conseguir el equipo técnico para su digitalización, comprar guardas para su almacenaje, archivar lo que hasta hace poco estuvo en cajas, asegurándose que nada se pierda, que nada se maltrate. Es una tarea ardua de la que poco a poco Pepx se ha hecho cargo, empujando el Archivo Alan Balthazar, la plataforma que servirá para la conservación y rescate del legado de quien fuera su cómplice y musa.
Esta labor se lleva a cabo desde el cariño, proyectando una memoria y obra de tal importancia que debe ser preservada y difundida.También nosotrxs por ese cariño estamos aquí. No solo para Alan, sino en honor de todas las historias, fotos y memorias que ya no están, y que hemos perdido a lo largo de esta pandemia que lleva más de cuarenta años sin cura.
No tendremos nunca la certeza de saber si Alan aprobaría la forma en la que realizamos su primera exposición individual, pero creemos que este trabajo hace honor a su labor, visión y legado. Ojalá en el after de la vida, si es que hay uno, le veamos, para que nos diga que estuvo bien, pero pudo ser mucho mejor. Esa sería la respuesta más apropiada de la más grande Diva de Bucareli.
– Laos Salazar